miércoles, 7 de abril de 2010

Ensaladilla Rusa, Patrimonio de la Humanidad

Soy de los que piensan que a Lucien Oliver, Chef del restaurante Hermitage, uno de los más conocidos de Moscú, habría que ponerle una calle con su nombre, que digo una calle, un monumento de la talla de la de Cristóbal Colón en el puerto de Barcelona.

Y es que este tipo fue el inventor, el creador, el autor de la primera ensaladilla rusa del mundo mundial, un manjar exquisito digno de formar parte de las siete maravillas del mundo o del Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. La ensaladilla rusa debería ser catalogada como de Interés Gastronómico Mundial.

Ensaladilla Rusa de mi cuñá Nieves

A pesar de su origen, la ensaladilla rusa se ha hecho tan popular que ha sido incluida distintas culturas gastronómicas, como en el caso de España.

La versión original se servía fría y llevaba una especie de vinagreta, y es por esta razón por la que esta receta la denominan en otros países como ensalada Olivier, en honor a su creador.

Los ingredientes que empleaba la receta original de Olivier, tanto su composición como su preparación eran un secreto inexplorable tanto por el maestro Olivier como por la familia que regentaba el Hermitage, tanto que cuando el restaurante cerró en 1905 la receta original se perdió inexorablemente, siendo imposible reproducirla debido a la inexistencia de un documento o receta que describa su elaboración exacta.

El plato tiene diferentes variantes si bien en nuestra Dieta Mediterránea los ingredientes principales son la patata , el atún en aceite, las gambas o los palitos de cangrejo, los guisantes el huevo duro, las aceitunas, y el pimiento morrón mezclados con una buena mayonesa, dependiento del Pais o la zona, estos pueden variar.

No hay bar que no lo presente entre sus tapas más populares con unos piquitos de pan o unas regañás. Aún recuerdo que en Linares, en la antigua Bolera del Paseo de Linarejos, con Ramón y Rufino al frente de la barra, la bordaban, al igual en el bareto que había debajo del mercado de La Paz donde el “Domi” te servía una buena porción, sin olvidar, como no, la que servían en el viejo Rin Bar. Que gozada.

Hoy tengo que reconocer que quien le da un punto "pa morir" a la ensaladilla rusa es mi cuñá Nieves (en la imagen tenéis una muestra de la obra maestra en todo su esplendor). Solo ella sabe darle el toque exacto para que el aceite de oliva virgen extra de Ibros no haga que la ensaladilla sea demasiado amarga, sino todo lo contrario, suave y deliciosa al paladar. He dicho.

P.D. Espero que mi cuñá lea esto y se prepare un par de kilos de papas en ensalada para la próxima vez que vaya a su casa a tomar unos biscuters con mi cuñao Andrés.

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