sábado, 30 de octubre de 2010

Berenjenas gratinadas

Las berenjenas quedan de lujo parar acompañar o mezclar con otros alimentos y servir gratinadas, uno de los modos en los que mejor se aprecia su sabor. Esta es una de mis recetas favoritas, además de las fritas y acompañadas de salmorejo cordobés o una reducción de Pedro Ximénez.

Las berenjenas pasadas por harina y  fritas en aceite de oliva virgen extra de Jaén acompañadas con miel de caña es otro delicioso manjar que no debes dejar de probar, te sorprenderá, seguro.

No obstante, hoy te propongo que las cocines gratinadas con gambas, jamón serrano y salsa bechamel. Un lujo para el paladar.

Ingredientes:
  • 2 berenjenas
  • Jamón serrano en dados
  • Gambas crudas
  • Aceite de oliva virgen extra de Jaén
  • Sal
  • Harina para rebozar
  • Salsa bechamel
  • Queso rallado para gratinar

A guisar:

Pelar y cortar en rodajas todas iguales las berenjenas. Pasar por harina y freír en el aceite de oliva bien caliente.Poner las rodajas de berenjena fritas en papel de cocina para evitar el exceso de aceite. Salpimentar.

Colocar en una fuente de horno una capa de berenjenas fritas. Cubrir con el jamón serrano en dados. Colocar otra capa de berenjenas. Cubrir con las gambas. Colocar otra capa de berenjenas. Cubrir con la salsa bechamel. Añadir queso rallado por encima y gratinar unos minutos.

Un blanco semi dulce conbina de maravilla con esta receta.


jueves, 28 de octubre de 2010

Gachas dulces de los Santos

Tengo que reconocer que la elaboración de postres no es precisamente mi "plato fuerte". No obstante podría ofrecerte sin problemas un pastel de queso, unas natillas, una leche frita o un arroz con leche. Junto con la leche frita, las gachas es uno de mis platos dulces preferidos, sobre todo las gachas de mi abuela Manuela.

Desde muy pequeño esperaba con cierta ansiedad que llegase el 1 de noviembre ya que, por tradición, mi abuela se ponía manos a la obra y hacia unas gachas que, sencillamente, quitaban el sentido. La receta era, mas o menos la siguiente.

Ingredientes:


  • 500 grs de harina de trigo
  • 1/2 litro de aceite de oliva virgen extra de Jaén
  • Una cucharadita de granos de anís (matalahuva)
  • 250 grs de azúcar
  • 2 litros de agua templada
  • Leche miel o leche caliente para acompañarlas(opcional)
  • Pan mas bien duro para los tostones
  • Canela en polvo




A guisar:


Se vierte el medio litro de aceite en una sartén de cuenco hondo, se pone esta al fuego y se deja calentar hasta desahumarlo, friendo en el mismo unos trocitos de pan duro para hacer tostones o "picatostes" que diria mi abuela. Cuando se vea que están dorados se sacan de la sartén y se ponen a escurrir sobre un papel absorbente para que no queden grasientos.

El aceite en el que hemos frito los tostones lo pasamos por un colador, limpiando la sartén con papel absorbente cuidando que no queden migas de pan frito. A continuación ponemos en la sartén siete cucharadas soperas del aceite que hemos colado junto con unas cucharadita de anís y el medio Kg. de harina. la cual freímos sin que llegue a tostarse, para que pierda el sabor a cruda.

Seguidamente echamos un litro de agua caliente (se puede hacer también con leche) poco a poco para que la vaya absorbiendo la masa de harina mientras la vamos moviendo con la rasera siempre en el mismo sentido para que no se corte y procurando que no se hagan grumos. Agregamos entonces el azúcar de una sola vez y vamos añadiendo poca a poco otro medio litro de agua caliente para ligarlo con la masa, según nos gusten de espesas.

No dejamos de mover en ningún momento evitando así que se formen grumos. Cunado las gachas tomen un cuerpo pastoso y uniforme, agregaremos los tostones, la miel o la leche caliente azucarada, o simplemente espolvoreamos con azúcar y canela. Listas para servir.

En las cantidades se ha tenido en cuenta las que han de sobrar gachas para que los niños, y no tan niños, puedan irse depués de cenar a tapar por las calles las cerraduras de las casas, con el fin de impedir la entrada a las almas de los difuntos que habían vivido en ellas, como es tradición en el día de los Santos en muchos rincones de nuestra provincia.



La verdad sobre los embutidos

Salchichón, chorizo, jamón, lomo… Solemos acusar a los embutidos de todos los males pero, a pesar de lo que se dice de ellos, tienen cosas buenas. Aquí os dejo un artículo publicado en el portal yahoo  en el que se ofrecen datos útiles para valorarlos en su justa medida.



Todo depende del tipo de embutido! La charcutería es muy variada y eso hace que el contenido en grasas oscile entre unos productos y otros. El jamón cocido, y sobre todo el desgrasado, aporta menos de 115 calorías por 100 gramos, menos que el pollo. El jamón crudo contiene entre 200 y 250 calorías por 100 gramos, menos que una bolsa de patatas fritas. El paté y el salchichón aumentan considerablemente la suma: la mayoría de los patés contienen entre 300 y 320 calorías por 100 gramos. Contrariamente a lo que podría pensarse, el embutido más calórico es el salami, con 550 calorías.

En conclusión, si los variamos y si limitamos los más calóricos a las grandes ocasiones, los embutidos no deberían ser un problema.

Sólo contienen grasas saturadas

La charcutería aporta alrededor de un 40 por ciento de ácidos grasos saturados. En su mayoría están compuestos de ácidos grasos insaturados. Cerca del 50 por ciento de estos lípidos son ácidos grasos monoinsaturados. Los embutidos también contienen ácidos grasos poliinsaturados, esencialmente bajo la forma de omega 6. Atención, no todos son iguales. Si una loncha de jamón (50 gramos) sólo contiene 5 gramos de lípidos, la misma cantidad de salchichón contiene más de 20 gramos… De modo que ojo con los excesos, la mayoría de los embutidos son extremadamente grasos y es mejor erradicarlos de la dieta si se tiene colesterol alto.

Un dato alentador: algunos ofrecen mucha cantidad de hierro y vitaminas del grupo B.

Están llenos de aditivos y de conservantes

En la zona de charcutería encontramos de todo y a todos los precios. Algunos embutidos se hacen de manera artesanal y a partir de ingredientes seleccionados cuidadosamente. Otros, más comunes, contienen estabilizantes, colorantes, conservantes y demás aditivos.


Hay un mundo entre un jamón Pata Negra y el que se vende envuelto en celofán o entre una salchicha de Francfort y una de paquete… A veces, el tipo de embalaje y el punto de venta del producto ofrecen una pauta sobre su calidad. En el supermercado, las denominaciones y las etiquetas permiten elegir con conocimiento de causa.

La mención “superior” indica simplemente que el producto tiene más cantidad de productos nobles y menos aditivos que los estándar. Para que se califiquen de “tradicionales”, los embutidos no deben contender ningún colorante y el número de aditivos debe ser muy reducido. Los “auténticos” precisan el origen geográfico del producto. Finalmente, la denominación “montaña” significa que las materias primas vienen de la montaña y que la fabricación tuvo lugar a muchos metros de altura.

Contienen mucha sal

Tradicionalmente, la sal se utiliza como conservador y para realzar el sabor. Los embutidos más salados son el jamón crudo, que contiene 6,5 gramos de sal por cada 100 gramos de producto, y el salchichón, con 4 gramos por cada 5,5. El paté y el resto de los embutidos cocidos (jamón, salchichón, lacón, lomo) tienen una cantidad de sal cercana a los 2, 5 gramos por 100 de producto. Los embutidos contribuyen a subir los niveles de sal y el exceso es nefasto para la salud. Las cantidades de sal recomendadas hoy en día se sitúan entorno a los 6 o los 8 gramos diarios. Un consejo a la hora de comerlos: no salar el resto de alimentos que acompañen el plato.

Fuente: yahoo.com

miércoles, 20 de octubre de 2010

Canelones rellenos de manitas de cerdo

Hay mil formas diferentes de cocinar unos buenos canelones con sus propias particularidades, que la separan de la forma de hacer del resto y que la convierten en única por su variedad. Este es un plato que cuenta con más de  500 años de historia. 

Amasar sal, harina y huevo, dándole la forma cuadrada tan característica, que una vez hervida, se enrolla y rellena al gusto: Es precisamente en las mil posibilidades de relleno que ofrece donde reside la clave de su éxito. Los canelones gozan de un amplísimo recetario que con el paso del tiempo ha ido cuajando en las cocinas europeas y muy pronto se comercializó en masa.

La salsa bechamel es también parte importante del canelón y puede realizarse de otras tantas formas diferentes, con aromas, texturas y sabores diferentes.

La receta que hoy os propongo la descubrí gracias al popular cocinero y amigo Manolo Rincón en el programa de televisión que hace algunos años presentaba en la televisión autonómica con un seguimiento expectacular de los andaluces, por su simpatía y complicidad con el público que solía acompañarle en plató, algo que por cierto, se convirtió en una experiencia pionera e innovadora en los programas de cocina de las televisiones en este país.



Canelones rellenos de manitas de cerdo

Ingredientes:
  • 4 manitas de cerdo
  • Pasta de canelones
  • Tocineta
  • Jamón serrano
  • Cebolla
  • Habas frescas
  • Tomate
  • Puerros
  • Zanahorias
  • Ajos
  • Aceite de oliva virgen extra de Jaén (zumo de oliva)
  • Pimienta y sal
A guisar:

En una olla ponemos a calentar 1 litro de agua junto con dos cucharadas de aceite y 1/2 cucharada de sal. Cuando empiece a hervir, echar los canelones de uno en uno y dejar cocer durante el tiempo que indique el paquete.

Cuando la pasta este cocida, sacarla e introducirla en un recipiente con agua fría para cortar la cocción y evitar que se ablanden demasiado. Dejarlos un minuto y sacarlos del agua fría. Dejarlos escurrir sobre de un paño limpio.

Mientras tanto, quemamos las manitas cortadas y las ponemos en la olla con tomate, zanahorias, pimienta y un puerro. Lo cubrimos de agua, salamos y lo dejamos hacer unas dos horas.

En una cazuela ponemos la cebolla junto con la tocineta, dejamos pochar y reservamos. Deshuesamos las manitas y las picamos en trozos muy pequeños. Las añadimos a la cazuela que teníamos reservada y lo rehogamos. Una vez templado rellenamos los canelones que tendremos preparados.

Rehogamos en una sartén habitas y un puerro cortado en juliana y reservamos. A continuación cocemos por separado las habitas y los puerros. Una vez cocidos ambos, los enfriamos. Reservar el agua de cocción de los puerros.

Para finalizar colocaremos en una placa de horno los canelones junto con el jugo de cerdo y los tendremos 15 min a 180°. Los servimos poniendo de camas las habitas.

martes, 19 de octubre de 2010

iloveaceite.com ofrece una cata para bloggers

El restaurante Wakatahi de Madrid, acogerá hoy miércoles 20 de octubre, a partir de las 21 horas, la celebración del IX Tapas&Blogs, un evento gastronómico organizado por los mejores y más influyentes bloggers y twitteros del momento con el objetivo de conocer y mejorar el conocimiento del apasionante mundo de la gastronomía.



Con motivo de la celebración de este IX Tapas & Blogs, la firma iloveaceite.com ha sido invitada para ofrecer en exclusiva una cata de sus aceites de oliva virgen extra, con el objetivo de acercar a estos expertos gastrónomos -un total de 25 asistentes- el arte de saber apreciar la calidad de los oleocaldos producidos en Peal de Becerro (Jaén).



Las variedades picual y royal serán las protagonistas de esta cata que permitirá ampliar los conocimientos sobre las diferentes variedades de aceituna y aceites que se producen, así como las características organolépticas que individualizan a este exquisito y singular producto, imprescindibles para poder distinguir frutados o niveles de amargor y picor, tan relevantes en los aceites de oliva virgen extra.

Fernando Ortega

El amigo Fernando Ortega presentará a través de sus explicaciones una cata profesional de sus 3 aceites estrella.  Su aceite de oliva extra virgen posee un gran cuerpo, con frutado intenso. Presenta un aroma fresco a hierba verde y un agradable olor a alloza, junto a un sabor a fruto fresco (manzana, almendra e higuera). Un aceite especial para degustar antes de la cena.



Kumato con mozarela, anchoas y aceite de oliva

Hoy vamos a preparar otro aperitivo cuyo ingrediente principal es el tomate de la variedad  "Kumato", un tomate de color más oscuro o negro, de origen transgénico que resulta  más dulce al paladar  y bastante más jugoso.Esta nueva variedad se cultiva en la huerta murciana y allí comparten los requisitos agrícolas del resto de los tomates antes de su exportación.

Según consumer.es la producción de tomates negros no es una novedad en sí misma. De hecho, existen variedades distintas en forma y color que han venido comercializándose desde hace años más o menos adaptadas a gustos locales y a características geográficas determinadas.

El color del kumato es más oscuro que el rojo del tomate tradicional

Además de los clásicos tomates rojos, de textura, sabor y forma variopintos, es posible encontrar tomates verdes, amarillos, anaranjados, rosas o incluso negros con características organolépticas diferenciadas. Los negros, poco corrientes en el mercado europeo, se anuncian como «dulzones y jugosos». La variedad ahora comercializada le suma propiedades pretendidamente funcionales.

Aparte de su llamativo color verde oscuro, llama la atención su textura crujiente  y un interior muy jugoso con abundante relleno de semillas. El sabor es bastante dulce e intenso, lo que justifica un tanto su precio en el mercado (unos 4 euros el kg de media) si bien los amantes del tomate lo pagarán muy a gusto.



Cortados por la mitad o en gajos, con un chorro de aceite de oliva virgen extra de Jaén y con unas escamas de sal maldón se convierten en un manjar exquisito para el paladar. Se pueden combinar con una buena melva canutera o una buena caballa en aceite... Por cierto que tambien podéis encontrar tomates negros tipo cherry.

Hoy os propongo cortarlos en láminas más bien gruesas con mozarela y anchoas en salazón o arengues regados con aceite de oliva virgen extra de Jaén y espolvoreados con un poco de orégano fresco. De lujo.

viernes, 15 de octubre de 2010

Tomates cóctel rellenos de anchoa y roquefort

Es fin de semana. Toca experimentar en la cocina. Unas tapas, aperitivos varios, algo que echarse a la boca mientras charlas con los amigos alrededor de deliciosos manjares que hacen más placentera, si cabe, la conversación.

No hacen falta grandes alardes. Unos embutidos, algún que otro encurtido, unos frutos secos, algo de marisco, unas cervezas y un buen vino son más que suficiente para pasar unas horas en familia recordando, posiblemente, aquellos tiempos mozos de nuestra juventud cada día más lejanos.

Hoy toca sorprender con unos tomatitos cherry. Su agradable presencia hace que sean una buena alternativa para fomentar el consumo de hortalizas, sobre todo entre los más pequeños de la casa. Es una variedad del tomate tradicional, de menor tamaño, mucho más dulce y con forma redondeada, que se utiliza tanto al natural como para cocinar. La ración de consumo por persona es de 10 a 15 de estos pequeños tomates.


Los tomates cherry aportan un toque de color y aroma a platos de todo tipo: Pasta, arroz, legumbre, carne, pescado... Solos con un buen chorro de aceite de oliva virgen extra de Jaén y una pizca de sal o en una brocheta con queso fresco, se convierten en un verdadero manjar.
Para la receta de hoy vamos a necesitar:
  • Una cesta de tomates cherry
  • Una lata de anchoas en aceite
  • Queso roquefort
  • Aceite de oliva virgen extra "Esencia Royal" de iloveaceite.com

Imagen:llepadits.com

La elaboración es bien sencilla. Solo tenemos que quitar con una puntilla el ojo del tomate y vaciamos, y con una cuchara pequeña ponemos la anchoa enrollada dentro y un taquito de roquefort que previamente habremos mezclado en un mortero o cuenco para que nos sea más fácil rellenar el tomate cherry y reservar en el frigo.

Ya solo nos queda presentar rociado con un buen chorro de aceite de oliva virgen extra y adornar con un poco de cebollino picadito.

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