martes, 22 de marzo de 2011

Cocina de Cuaresma

En Cuaresma todavía se respetan por miles de ciudadanos las tradicionales vigilias en las que no se comía carne los viernes de los cuarenta días anteriores a Semana Santa.

Son múltiples  y variadas las recetas que se pueden cocinar sin tener que utilizar productos cárnicos sin renunciar por ello al placer del buen comer.

Podemos sustituir las croquetas de cocido, por croquetas de gambas, langostinos o merluza, por citar algunos ejemplos.

El arroz con pollo o conejo lo podemos cambiar por un arroz marinero con calamares, mejillones o almejas y gambas.

Unos buenos espaguetis con atún en aceite pueden sorprender a los más pequeños de la casa, y una lasaña de verduras con sucedáneo de cangrejo o langostinos te puede enamorar.

Unas lentejas con alcachofas y zanahorias baby, unas buenas papas con choco o un potaje de cuaresma son algunas de las opciones de los que gustan y optan por buenos platos de cuchara.


Todo es cuestión de echarle imaginación. Huevos rellenos, ensaladilla rusa, bacalao con tomate o una buena tortilla de espárragos trigueros suponen, sin duda, un buen menú de cuaresma. Platos que además, al menos en  mi pueblo, es tradición hacerlos en la víspera del Jueves Santo para que en los días grandes de nuestra Semana santa no tengamos que preocuparnos de que comer cuando lleguemos a casa después de una jornada intensa por las calles cofrades de nuestros pueblos.

Si bien el plato por excelencia y tradición es un buen Potaje de Cuaresma a base de garbanzos, bacalao desalado, espinacas y panecillos (mi abuela Manuela los bordaba), hoy os propongo un plato sencillo, rápido y que no está nada mal de precio; Bacalao gratinado al ali-oli.



Ingredientes:
  • Lomos de Bacalao desalados (los congelados dan un muy buen resultado)
  • Un par de patatas
  • Salsa ali-oli (la marca Hacendao da un resultado espectacular)
  • Unos ajos
  • Dos tomates
  • Aceite de oliva virgen extra de Jaén
A guisar:

Antes de ponernos manos a la obra vamos a precalentar el horno a unos 160/180 grados dependiendo del grosor de los lomos de bacalao. Cocemos las patatas peladas y cortadas en una olla con abundante agua hirviendo.

Por otro lado ponemos el bacalao en una fuente de horno en la que habremos echo una cama con unas rodajas de tomate no muy gruesas con un chorro de aceite de oliva virgen extra de Jaén,  y lo introducimos en el horno unos 15 minutos más o menos.

Mientras se hace el bacalao en el horno y una vez se han cocido las patatas, las pasamos por el pasapué o la batidora, con unas gotas de aceite y vinagre y un punto de sal, hasta obtener un puré suave.


Cuando el bacalao esté a punto lo sacamos del horno y extendemos por encima el ali-oli con una generosa capa y volvemos a meter la fuente en el horno para gratinar hasta que quede como una costra doradita pero sin llegar a quemarse.

Ya solo nos queda presentar el bacalao sobre una base con el puré de patatas que hemos preparado.  Podemos acompañar de unos pimientos rojos asados o con un combo de verduras a la plancha. Una gozada.

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