viernes, 11 de noviembre de 2011

Espárragos gratinados

El pasado fin de semana estuvimos echando la "ligá" en casa de mi amigo y hermano "Juaqui", el Pérez para más señas. Entre las viandas varias que preparamos, cocinamos una sencilla y deliciosa receta: Espárragos gratinados con bechamel. Una gozada.

Los espárragos trigueros forman parte de la gastronomía andaluza y de nuestra Dieta Mediterranea. El espárrago triguero, que goza del reconocimiento de los paladares más exigentes, tiene muy pocas calorias y es especialmente apreciado por sus características organolépticas, su textura tierna, crujiente y carnosa, su agradable aroma y su delicioso sabor.

En tortilla o revueltos con jamón o a la plancha con un chorro de zumo de oliva, unos ajitos picados y un ramillete de perejil picado, se convierten en un manjar al alcance de cualquier bolsillo.

Para nuestra receta de hoy los ingredientes son los siguientes:
  • Un par de manojos de espárragos trigueros
  • Unas lonchas de jamón, ibérico a poder ser
  • Unas gambas peladas
  • Salsa bechamel
  • Queso rallado para gratinar
La receta es bien sencilla. Limpiamos los espárragos con agua y  les cortamos la parte más dura. Hay quien prefiere hervirlos con  agua con sal durante 10 o 15 minutos dependiendo del grosor. Personalmente prefiero hacerlos a la plancha con un buen chorro de eceite de oliva virgen extra de los olivos de Jaén, una pizca de sal y ajo en polvo. Para que queden bien crujientes hay que hacerlos apenas unos minutos.




Una vez hechos los espárragos en la sartén, ponemos en un recipiente para horno una cama de lonchas de jamón, encima de la cual ponemos los espárragos a la plancha bien escurriditos de aceite y encima de los espárragos ponemos las gambas crudas peladas.




Cubrimos con la salsa bechamel que, bien podemos hacer o podemos comprarla ya hecha (hay algunas realmente deliciosas como la de Parmalat que podéis encontrar en Mercadona)




Cubrimos con queso rallado para gratinar. Podéis hacer una mezcla de queso emmenthal, gouda, cheddar,  gruyère y un toque de queso manchego.




                                     


Por último metemos la fuente en el horno previamente calentado a unos 200 grados y gratinamos hasta encontrar el punto deseado.



Ya solo nos queda servir caliente acompañados de una buena cerveza o un buen vino tinto dependiendo de vuestros gustos.

En total hemos invertido unos 20 o 25 minutos como mucho y nos hemos gastado muy poco dinero teniendo en cuenta el espectacular resultado final. Un par de euros el manojo de espárragos, apenas 1,60 la bechamel, y entre el jamón y las gambas no más de uno o dos euros.

"El que recibe a sus amigos y no presta ningún cuidado personal a la comida que ha sido preparada, no merece tener amigos" (Anthelme Brillat-Savarín)

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